martes, 21 de junio de 2016

El fenómeno de la cooptación en dos momentos históricos del sistema político chileno

La cooptación es un recurrente fenómeno que se desenvuelve en los sistemas políticos y de poder, generado desde la clase dominante en la sociedad en un período histórico determinado. Responde a una estrategia de negociación política para disminuir el conflicto al interior de la clase dirigente, además de ser una herramienta de control político que es funcional a la oligarquización.
Esteban Valenzuela en el trabajo "Aproximación al concepto de cooptación política: la maquinaria presicrática y sus formas" plantea que la cooptación, "desde su concepción politológica, tiene que ver con control y la repartición de rentas menores, evitando la autonomía y el poder de otro distinto al poder central omnipotente".
Por su parte, Philip Selznick define a la cooptación como “el proceso de absorber nuevos elementos en la cúpula directiva o estructura dirigente de una organización como medio para evitar las amenazas a su estabilidad o existencia”.
Dos son los momentos históricos del sistema político chileno en que es posible identificar la práctica de una estrategia de cooptación y que se aplicó desde la derecha política, representadas por el bipolarismo del Partido Conservador y del Partido Liberal, hacia las fuerzas políticas de centro izquierda que administraban el Estado. La primera se registró durante los gobiernos del Frente Popular, representado por el Partido Radical, el Partido Socialista y el Partido Comunista.
Sofía Correa Sutil es uno de los primeros historiadores que trabajan el concepto de la cooptación para explicar las relaciones de poder en el Estado y el sistema político en el Chile del siglo XX.  En su obra “Con las riendas del poder: La derecha chilena en el siglo XX” la académica sostiene que “la negociación y la cooptación comenzaron a prevalecer en las estrategias políticas de la derecha desde 1941”, enfocándose a negociaciones con el radicalismo que influyeron en la elección de Juan Antonio Ríos y Gabriel Gonzáles Videla con los votos de los radicales, siendo una antesala a un proceso de transferencia ideológica, que está siempre presente detrás del fenómeno de la cooptación política.
“La flexibilidad que mostró la derecha y sus “cantos de sirena”, lograron penetrar la alianza de centro izquierda para convertirla en una combinación que a los pocos años integraba a los liberales y que, además, terminaba deshaciéndose de quien la derecha percibía como su más feroz y tenaz enemigo, el Partido Comunista”, indica Correa Sutil
La facilitación o allanamiento de esta estrategia también se vio impulsada por concordancias ideológico-sociales. “La atracción que la derecha ejerció al interior de la combinación de centro izquierda fue facilitada por el carácter del Partido Radical que se identificaba con los sectores medios. (…) junto a la capacidad de cooptación que desplegó la derecha para atraer a los políticos reformistas, su cuantioso poder parlamentario le permitió negociar las iniciativas de centro-izquierda, pudiendo así neutralizar las políticas que le eran adversas. De este modo, las propuestas más reformistas no llegaron a amenazar a las fuentes del poder de la derecha, ni en la agricultura, ni en la banca, el comercio o la industria. En suma, la fuente principal del poder político de la derecha estaba radicado en el Congreso Nacional”, agrega Correa Sutil.
Ingrediente fundamental en las dinámicas de cooptación es la presencia de un empresariado extremadamente ideologizado con las formas de vida históricas que desarrolla históricamente en determinadas sociedades. En el caso chileno en la década de los 40 del siglo pasado los integrantes de los directorios de las asociaciones gremiales del empresariado influyeron en las empresas controladas por el Estado para no producir desequilibrios en las relaciones sociales de producción.
Este fenómeno es identificado por Genaro Arriagada como la emergencia de la “oligarquía patronal chilena” formada por los miembros y descendientes de la oligarquía del siglo XX, los cuales una vez debilitado el poder estatal que acumularon en la fase del parlamentarismo pasaron a replegarse en las organizaciones gremiales productivas más tradicionales como la Sociedad Nacional de Agricultura; la Sociedad Nacional de Minería; Sociedad de Fomento Fabril; Cámara Nacional de Comercio, Cámara Chilena de la Construcción y la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras”, instancias desde las cuales sistematizaron la defensa de sus intereses sectoriales en la institucionalidad vigente de la época.
Como si fuera la manifestación de la doctrina del eterno retorno de Nietzsche un proceso similar de cooptación se produjo cuarenta años después en el sistema político chileno, en la transición de la dictadura militar a los gobiernos de centro izquierda que se instalaron en 1990. En este caso, una forma que tomó la cooptación se concentró con fuerza en el campo económico, especialmente con la llegada de ex ministro de Estado o directivos de organismos públicos pertenecientes a los partidos de la Concertación al sector privado, ya sean empresas y nuevas organizaciones gremiales. Este hecho es clave si se comprende que los puestos que tuvieron en el Estado les permitieron llegar con informaciones estratégicas para el sector privado. Los reguladores pasaron al bando de los regulados reduciéndose las brechas de información en temas atingentes a la regulación de ciertos sectores económicos. En otras palabras este tipo de control detrás de la cooptación de los años noventa reforzó la relación del rol de subsidiariedad del Estado con la economía de mercado y, por ende, del poder hegemónico establecido en Chile.
Por su lado, las negociaciones políticas que se instauraron bajo la “democracia de los acuerdos” también fue una expresión de cooptación que aprobó ciertas aperturas regulatorias de carácter reformista, pero sin tocar estructuralmente al armado institucional realizado por la derecha en los años 80, bajo la tutela de las Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo, se sentaron las bases de lo que sería la relación entre el sistema de partidos y al empresariado, debido a la presencia de militantes de los partidos de centro-izquierda en los territorios del empresariado, los cuales estaban reservados a los miembros de derecha política y económica hasta antes de 1990.
Es posible identificar también el concepto de “transformismo” –acuñado por Tomás Moulian en 1997-, entendido como la mantención de la institucionalidad económica, política y social de los noventa bajo la administración “democrática”. De este modo, el gatopardismo que identifica Moulian en esa época como el que todo cambia para seguir igual, tiene una relación estrecha con la cooptación.
En esta línea Esteban Valenzuela señala que la cooptación es la antesala de un “poder abusivo-controlador”, en que se “busca efectuar cambios en la forma de implementar políticas, en el desempeño del liderazgo o básicamente en su estructura política, insertando en una elite dirigente, elementos que permitan mantener la legitimidad de un régimen”.
Justamente este proceso es el que afecta a la coalición hegemónica de la centro izquierda desde 1990 hasta la actualidad, debido a la infiltración del medio institucional del empresariado en el Estado para generar cambios en sus políticas.

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