jueves, 8 de agosto de 2013

Algunas visiones de la Sociedad Libertaria de Chile

Se han dado a conocer a través de las redes sociales, especialmente a través de Twitter, donde plantean la idea de prescindir del Estado por sobre cualquier cosa, sin identificarse con el tipo de liberalismo imperante en el país, al que califican de "mercantilismo camuflado de libre mercado" en sectores como el de las AFP e Isapres.
Se trata de la Sociedad Libertaria de Chile, espacio donde se da lugar a "distintas corrientes de pensamiento libertario, tales como liberales clásicos, objetivistas, minarquistas, austrolibertarios e incluso anarcocapitalistas, por nombrar las más conocidas", como indican en su sitio web.

LABORES

El desarrollo de seminarios, foros y charlas son las principales herramientas que utilizan para darse a conocer frente a diversos temas, que van desde la legalización de la marihuana, el matrimonio entre personas del mismo sexo, hasta la ley antitabaco.
Pero los asuntos económicos son el fuerte de los debates en que participan, aunque lo hacen más centrados en la discusión filosófica moral que rodea a la economía, donde sostienen la libre iniciativa por voluntad propia por sobre cualquier cosa y el combate a los monopolios estatales y del mercado, sin ningún tipo de coacción.

QUIÉNES SON

Los fundadores de la Sociedad son Renzo Gilardoni y Francisco Belmar, quienes sintetizaron para Nación.cl la visión de la sociedad para el Chile actual:
-¿Cómo nace la idea de crear la Sociedad Libertaria de Chile?
-Parte de una reunión casual de algunas personas que nos comunicamos por Twitter.  La mayoría formábamos parte de Red Liberal, donde conocimos a los pocos libertarios que había y de forma espontánea creamos un grupo que se encargaría de hacer difusión de las ideas libertarias.
-¿Cuáles son los principales postulados que plantea la organización?
-Postulamos el principio de la libertad individual, entendida como auto posesión, en que uno es dueño de sí mismo y en que nadie puede imponerte algo por la fuerza, salvo que sea consentido. Derivado de eso es el principio de no agresión, en que nunca es válido obligar a nadie a hacer algo mediante la fuerza. Solo son éticamente válidos los acuerdos por consentimiento mutuo entre las personas.
"Además, postulamos que todas las interacciones y los intercambios entre las personas deben ser voluntarios. Nos parece tan legítimo comprarle a un vendedor ambulante como al comercio establecido".

DIFUSIÓN

-¿A partir de estos postulados, cómo se dan a conocer?
-Lo que hacemos es difusión a través de columnas, donde vamos expresando las ideas que creemos que son adecuadas respecto a ciertas temáticas contingentes. No tenemos una organización muy compleja para hacer difusión, sino que son cosas que se dan de forma espontánea, sin pautas de contenidos, sino que se van dando con lo que los miembros deciden escribir.
-De todos modos, no son bien entendidas sus ideas.
-Hay mucha caricatura con los libertarios, como que no nos interesa que las personas sean pobres o que se mueran de hambre, cuando la idea es buscar la mejor forma de dar las facilidades para que obtengan lo que quieren por sí mismos, por su propia voluntad, sin esperar que otro venga a dárselos,  y sin obligar a nadie a que los ayude. Creemos que cualquier persona es capaz de superar una situación desventajosa, si así se lo propone. No creemos que deba considerarse a nadie como un inválido porque es pobre, ya que esa es una idea errada que no ayuda en nada a esas personas. También creemos  que a las personas hay que dejarlas ser lo más irresponsables que quieran consigo mismas, pero que se hagan cargo de las consecuencias también. Esa es la otra cara de la moneda.
-¿Apoyan la asociatividad voluntaria?
-Sí, no nos oponemos a que hayan organizaciones voluntarias de ayuda. En lo teórico, no tenemos problemas de que ciertos grupos puedan organizarse y planificarse centralmente, siempre y cuando sea decisión voluntaria de sus miembros. Lo que sí nos complica es que ese grupo pretenda imponer cualquier tipo  de planificación coactiva, con o sin el Estado, a quienes no desean compartirla.

ESTADO Y LIBERALISMO

-Pero en Chile hay un sector considerable que exige más Estado para solucionar los problemas de nuestra sociedad. ¿Cómo enfrentan esta realidad?
-Eso, a fin de cuentas, es un problema. Nos sentimos un poco fuera de la corriente principal de la opinión pública. De todas formas creemos que en Chile hubo un cambio en el pensamiento de las personas respecto a lo que es la iniciativa individual. La gente pareciera no entender que hay una relación directa entre la asociación voluntaria y la iniciativa individual, con las características que tanto le apetecen. En Chile hay una mayoría de personas que considera que el derecho de propiedad es uno de los más importantes, pero la gente no tiene conciencia de lo que eso significa. La gente apela mucho a una concepción más liberal-igualitaria respecto al derecho de propiedad y cómo debe ser defendido. Creemos que damos una pelea bien dura.
-¿Cómo ven el liberalismo chileno? Es bastante sui generis, con una tendencia a la concentración y la falta de competencia...
-Creemos que hay una gran confusión en torno al libre mercado, porque lo que hoy vemos es más bien un mercado intervenido. Lo libre que vemos es el caso de comerciantes ambulantes o de pequeños nichos de mercado, como la prostitución, donde no hay regulaciones ni impuestos ni horarios. Lo que debiera quedar claro es que el mercado no es libre, ya que aunque intercambiamos productos y servicios, está lleno de todo tipo  de regulaciones. Muchos mercados, como las AFP y las Isapres, no son libre mercado, sino que es un mercantilismo camuflado de libre mercado. Para qué decir los servicios básicos, como luz, agua o gas, donde no hay competencia.
"La idea que nos interesa dejar clara es que es difícil que el mercado globalmente sea libre en un sentido absoluto, sino que se debe avanzar hacia un mercado menos intervenido y por ende más libre, pero es difícil que sea libre en un sentido absoluto con excepción de ciertos nichos específicos".
-¿Y qué aprecian del rol de subsidiariedad del Estado que beneficia a sectores con un discurso anti estatal?
-El privado al final se aprovecha de la relación que puede entablar con el Estado, porque éste le puede dar beneficios superiores. Si bien la subsidiariedad es un principio interesante que ha permitido liberalizar la economía y política chilena, tiene elementos que tienden a la creación de un mercantilismo, donde Estado y privados se coluden.
-De todas formas el pensamiento económico en Chile es más conservador que innovador, ¿cómo pretenden influir en el campo de las ideas mediante la libre discusión?
-Es difícil, sobre todo porque hay elementos importantes como el que los libertarios no están muy presentes en términos académicos. Tampoco hay una costumbre entre los mismos libertarios de desarrollar agrupaciones voluntarias que tiendan a reemplazar a otras organizaciones para implantar las ideas, por lo que pensamos que esto debe ir más con la práctica, la autogestión, la creación de grupos voluntarios que tiendan a educar y a satisfacer ciertas necesidades.
-¿El mutualismo estaría dentro de esto también?
-Absolutamente. Incluso con los anarco-capitalistas tenemos bastantes puntos en común. Con los liberales igualitarios hay más diferencias de forma que de fondo.

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