sábado, 27 de agosto de 2016

Crítica cultural y sociedad en Theodor Adorno: Cómo salir de la cosificación

Una serie de elementos que constituyen la base que ha configurado las relaciones entre poder político, sociedad, Medios de Comunicación y crítica cultural entrega Theodor Adorno en sus ensayos  "La Crítica de la cultural y la sociedad", elaborados en los años 50 del siglo pasado, paralelamente a la articulación e obras cmo a Dialéctica de la Ilustración y la Mínima Moralia.
En las diversas temáticas que aborda como punto de partida de sus análisis, Adorno muestra los rasgos que caracterizan a la teoría crítica que desarrolló con Max Hockeimer: En "Spengler bajo el ocaso", el filósofo alemán analiza el incipiente rol conductor de los Medios de Comunicación en su influencia hacia la opición pública desde la perspectiva spengleriana sobre el dominio de las masas, la propaganda y la tendencia a convertir la democracia en una dictadura, pensando en la experiencia dejada por el totalitarismo del nazismo alemán, el fascismo italiano y la Unión Soviética de Stalin.
Adorno señala que, de acuerdo a Spengler, la propaganda genera "una expropiación de la conciencia de los hombres por los medios centralizados de la comunicación pública", recordando la visión que apreciaba Spengler sobre el poder de influencia de los Mass Media, cuya estructura funcional se mantiene hasta ahora: "La prensa es hoy un ejército con especialidades cuidadosamente organizadas; los periodistas son los oficiales y los lectores son los soldados. Y ocurre en ese ejército lo mismo que en cualquier otro: el soldado obedece ciegamente, y los cambios de objetivo de guerra y de planes de operaciones se consuman sin que él se entere. El lector no sabe una palabra de lo que se pretende de él, y no tiene que saberlo, ni tampoco el papel que desempeña en el asunto. No puede imaginarse más terrible sátira de la libertad de pensamiento. En otro tiempo uno no podía atreverse a pensar libremente; hoy puede atreverse uno a hacerlo, pero resulta imposible. Cada cual pensará lo que le hagan pensar, y lo sentirá como su libertad".
En esta línea, la interacción entre el Estado y el poder económico de grupos de interés que giran en torno al aparato estatal arrojan como resultado una comunicación pública que establece un discurso de manipulación enfocado a la reproducción y mantención de intereses sujetos a un orden económico, en que las fallas producidas por el mercado son encargadas a la gestión estatal, todo bajo el principio de la estabilidad que se alimenta de la relación entre necesidad y satisfacción, la cual -a su vez- se manifiesta en el campo cultural.
En otras palabras, según Adorno, estos son ingredientes que configuran el control social: "Hoy día la necesidad de producir para las necesidades en la forma mediada de éstas en y por el mercado y luego cristalizada en aparente naturalidad, es uno de los instrumentos principales de la sujeción", donde la comunicacion pública no es más otro factor de la producción.
Más adelante, en el ensayo "La crítica cultural y de la sociedad", Adorno plantea la dialéctica que se esconde detrás del concepto de libertad de opinión y expresión, explicando que la emancipación del espíritu humano del poder teológico-feudal pasó a una clase de sujeción más implícita. "No sólo se dispone el espíritu a su propio tráfico y compraventa en el mercado, reproducieno así, él mismo, las categorías sociales dominantes, sino que, además, se va asemejando objetivamente a lo dominante incluso en lo casos en que, subjetivamente, no llega a convertirse en mercancía".
Adorno también ve una dinámica perniciosa entre este producto cultural y la vida del individuo que se asocia con el mundo el trabajo sujeto a la producción, al considerar que la "libertad sigue siendo una ambigua promesa en la cultura mientras la existencia de ésta depende de la realidad vanamente conjurada y, en última instancia, mientras la libertad depende de la disposición sobre el trabajo de los otros".
Otro elemento crítico de Adorno es que la cultura, durante la era liberal, haya caído, haya sido reducida a la circulación de bienes: "Bien atada y administrada y concienzudamente calculada, la cultura va muriendo de inanición. La denuncia de Spengler, según la cual el espíritu y el dinero van juntos, resulta plenamente acertada".
 La crítica cultural está atrapada en la red de la cultura y el comercio y al no poder salir de esta, participa de su superficialidad, aunque se instale como un pensamiento crítico. "La crítica cultural recubre y disimula la crítica, y sigue siendo ideología en la medida en que es mera crítica de la ideología".
Una cultura atrapada en este tipo de estructura, en que se cosifica la ideología, transformándola en "la apariencia socialmente necesaria" que, según Adorno la dialéctica es capaz de revelar, a través de la contradicción existente entre la idea objetiva de la formación cultural y aquella pretensión de la ideología de estar de acuerdo con la realidad.
Sin embargo, de todos modos, el filósofo alemán deja la puerta abierta, señalando hegelianamente que la filosofía del espíritu individual plantea la posibilidad implícita de superar el tipo económico que atrapa a la cultura.
"En la medida en que el método dialéctico tiene que recusar hoy la identidad hegeliana de sujeto y objeto está también a tener en cuenta la duplicidad de momentos: se trata de relacionar el saber de la sociedad como totalidad, y el saber de imbricación del espíritu en ella, con la exigencia del objeto -como tal, según su contenido específico- de ser conocido. Por esta razón, la dialéctica no permite que ninguna exigencia de pureza lógica le castre su derecho a pasar de un género a otro de las cosas, su derecho a iluminar la cerrazón de las cosas con una mirada puesta en la sociedad, y su derecho a presentar la cuenta a la sociedad que no es capaz de redimir la cosa", concluye Adorno.
La crítica en este sentido que sostiene Adorno de la cultura establecida debe entrar y salir de estas estructuras, concentrándose en la liberación de la cosificación, lo que se aproxima con la destotalización de la sociedad.
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