jueves, 1 de julio de 2010

Las razones por las cuales los padrinos hollywoodenses de la Mafia italiana dejaron de existir

Debido a la multiplicidad de realidades fragmentadas y paralelas que recorren el mundo, cuando hablamos de Mafia italiana inmediatamente tendemos a pensar en el imaginario seminado por las pelìculas “hollywoodenses” y, por lo tanto, un objeto tan complejo como el crimen organizado termina siendo reducido a una expresiòn un poco “pintoresca”. El sentido comùn, asì, se concentra en el ya clàsico arquetipo del mafioso, en sus modos de comportamiento que despiertan admiraciòn en unos y rechazo en otros, pero la esencia de sus acciones en los proceso econòmicos, polìticos, sociales y culturales pasan inadvertidos.

Hablando del reconocimiento arquetìpico, lamentablemente Italia es el lugar por excelencia, puesto que el concepto de Mafia podrìamos decir que es su denominaciòn de origen, su producto cultural, su mayor empresa multinacional como veremos. Este serà el primer capìtulo de las “Crònicas Mafiosas”. Nos basaremos en una de las leyes de la escuela del estructuralismo para llevar a cabo nuestro cometido: iremos de lo general a lo particular; desde la influencia y el rol de la Mafia en la macroeconomìa italiana y su extensiòn en el contexto de globalizaciòn, en lo que actualmente se conoce como “La economìa canalla. El lado oscuro del nuevo orden mundial”, como bien lo apunta la periodista italiana Loretta Napolitani, en su homòloga obra.

La principal caracterìstica de esta economìa canalla contemporànea es la pèrdida del control de la esfera polìtica respecto al mercado, dejando zonas oscuras o vacìos de poder que permiten el crecimiento de formaciones econòmicas al margen del ordenamiento jurìdico y de la ètica, con la cual se genera una cultura de la tolerancia por parte del cuerpo social hacia este tipo de pràcticas que son legimitimizadas en las pràcticas cotidianas.

Demos el puntapiè oficial con las cifras. De acuerdo al ùltimo informe anual del Instituto Europeo de Estudios Polìticos, Econòmicos y Sociales (Eurispes), la principal empresa de Italia es la Mafia que, durante el 2009, facturò 130 mil millones de euros, o sea el 10,3% del monstruoso PIB italiano. Esta cifra representa, màs o menos, toda la riqueza generada por la economìa chilena en un ano, con lo cual podrìamos decir que la mafia italiana serìa la quinta economìa màs grande de Sudamèrica.

Entre las cuatro principales organizaciones del sur que logran facturar esta cifra se cuentan la famosa Cosa Nostra (Sicilia); Ndrangheta (Calabrai); Sacra Croce Unita (Puglia) y la Camorra (Campania). Esta ùltima –popularmente conocida como la Camorra napoletana- es la màs potente de las organizaciones criminales de Italia y Europa.

La Mafia es la principal empresa italiana, caiga mal a quien caiga. Para darnos cuenta de esta realidad, veamos el ranking de los principales resultados de los balances de empresas en ese paìs: la empresa ENI (petròleo,gas y energìa) facturò 108 mil millones de euros en el 2008; ENEL (Electricidad) 59 mil millones, y la FIAT (Automotriz) con 59,3 mil millones de euros.

El eje central que nos permite comprender la funciòn de la Mafia en la sociedad italiana es considerarla como una organizaciòn de Poder cuya principal garantìa de existencia proviene de las alianzas y colaboraciones con funcionarios del Estado y la clase polìtica local. Esta es la viga maestra que permite la reproducciòn de sus actividades ilegales y el consiguiente apoyo que obtienen en considerables segmentos de las poblaciones del sur de la penìnsula. En otras palabras, un anàlisis moderno de la influencia cultural de la Mafia en Italia debe considerar este tèrmino como un modo de organizar actividades ilìcitas a partir de redes de Poder, producto de la imbricaciòn con el Estado.

De este modo, son recurrentes los casos en los cuales se descubren relaciones entre el sector pùblico y las cuatro organizaciones mafiosas mediante el acaparamiento de fondos pùblicos, particularmente en el sector inmobiliario. Las organizaciones criminales en Italia no habrìan llegado a este grado de expansiòn y desarrollo si no fuera por la conformaciòn del moderno Estado de la Post guerra. Hablando de poderes fàcticos, desde 1948 se reconocen tres actores estratègicos que han determinado el perfil de la sociedad italiana hasta ahora: Estados Unidos, Vaticano y Mafia. Durante 40 anos esta trìada logrò construir una sòlida imbricaciòn con la finalidad de estar en la primera lìnea en la lucha contra el comunismo en el contexto de la guerra frìa. Sin embargo, la larga influencia del crimen organizado perduran hasta la actualidad desde la esfera estatal, pasando por el sistema financiero, hasta las actividades microeconòmicas.

En este sentido, las licitaciones pùblicas para la construcciòn de infraestructura en obras pùblicas y vivienda sufren de la llamada infiltraciòn mafiosa, mientras que en el sur de la penìnsula se estiman en 600 los Municipios cuyos consejos comunales sufren este fenòmeno.

De acuerdo a màs de un autor, las causas de esta infiltraciòn sistèmica responden a las fragilidad de las instituciones pùblicas, producto de un persistente anacronismo de tipo familiar. No por nada, desde el resurgimiento italiano en 1870, cerca de cincuenta familias se han dado el lujo de distribuirse el poder en este paìs en el àmbito econòmico y polìtico. Esta sòlida base polìtica y cultural ha permitido una acumulaciòn de capital a lo largo de los anos que pràcticamente hace imposible la disoluciòn de las actividades de la Mafia en las dinàmicas econòmicas, extendièndose a Europa, Estados Unidos y Canadà, debido a las condiciones objetivas puestas por la globalizaciòn. Actualmente, otros importantes sectores de inversiòn mafiosa son el turismo, el deporte, la alta moda, en los cuales surgen nuevas oportunidades para seguir expandièndose a otras àreas, como la distribuciòn de frutas y hortalizas y el cafè.

Y es que el reciclaje de dineros provenientes de las actividades mafiosas a empresas normales supone un joiny venture o una asociaciòn estratègica entre los empresarios con la criminalidades, por lo que hablamos de un nuevo socio que incorpora su cultura cotidiana a la empresa, siendo porteriormente difìcil de marginar. Ello explica el aumento de estafas, chantajes, cobro de cuotas ilegales y extorsiones. La presencia territorial mafiosa està arraigada desde un punto de vista econòmico, sociològico y antropològico en el sur de Italia. Como ejemplo podemos mencionar los muros de la ciudades de Sicilia, donde se expresa “mejor la Mafia que el Estado”, la negativa de los apoderados de una escuela de Catania a que sus hijos participen en una obra de teatro contra el crimen organizado. En sìntesis, hablamos de poblaciones que han optado por el miedo en vez de la denuncia o. en algunos casos, al apoyo directo a las actividades criminales que aprecian como màs positivas respecto a la inercia del Estado en estos verdaderos territorios ocupados.

Lo cierto es que una parte de la sociedal meriodional italiana ha perdido el sentido cìvico frente a la cotidaniedad de la economìa controlada por las organizaciones criminales. Uno de los motivos principasles que explicarìan esta conducta social es la transformaciòn de la Mafia, del arquetipo gansteril a empresarios, negociantes, gremialistas, etc. Ello responde al aumento de la cultura de la corrupciòn sumergida que llegò de la mano de Silvio Berlusconi. Efectivamente, desde la muerte de los jueces Falconi y Borsellino a comienzos de losd noventa, la lucha contra el crimen organizado en Italia ha tomado otro matiz: El mediàtico, en el cual esporàdicamente Policìa y Militares logran capturar a jefes de alto rango, pero cuando se inician las investigaciones judiciales que develan las vinculaciones con el Poder polìtico y econòmico, de inmediato el mismo Berlusconi es el primero en hablar contra el Poder Judicial, acusando a los magistrados de “comunistas” o “inùtiles”.

En su documental “Italia, Maliitalia. Historia de Mafiosos, Hèroes y Cazadores”, dos periodistas francesas, señalan que cerca del 27% de los jòvenes en Calabria ejercen trabajos en espacios econòmicos de la Mafia, sean legales o ilìcitos, mientras que Sicilia y Campania, el fenòmeno abarca el 10% de este grupo etario. Las profesionales hablan en este caso, de una “burguesìa mafiosa”. “En el sur la burguesìa ha perdido su tradicional ascendencia en la sociedad, su posiciòn de lìder de opiniòn. Hoy lo que cuenta es el dinero, el negocio. Negocio que sòlo puede ser poseìdo a travès de la economìa mafiosa.

El problema que acarrea esta dinámica es que la lucha por parte del Estado sufre una inversiòn de roles en la percepciòn de la poblaciòn. Asì, las jefaturas de policìa que combaten a la mafia en los territorios del sur, en la mayorìa de los casos deben vivir años, y hasta dècadas, bajo escolta armada, en lugares secretos, con lo cual se convierten en subversivos, viviendo en la clandestinidad para que no peligren sus vidas, ni la de sus familiares. Lo mismo ocurre para quienes combaten las actividades de la economìa criminal desde la sociedad civil que en algunas ocasiones sufren el aislamiento por parte de los demàs conciudadanos, por haber transgredido el còdigo de silencio de la “omertà”.

Tal como coinciden los diagnòsticos el sur italiano es el primer y tercer capìtulo de la Divina Comedia de Dante: el Infierno y el Paraìso. Està poblado por personas honestas, trabajadoras y la otra cara de la moneda, representada en complìces y carniceros, ademàs de los infaltables martìres de corte catòlico como policìas, jueces, sindicalistas y dirigentes civiles que se han atrevido a alzar la voz contra este nuevo tentàculo econòmico de la actividad criminal criolla que ha dejado en los anales y en la cinematografìa a los arquetipos hollywoodense.
Publicar un comentario