jueves, 8 de agosto de 2013

Entrevista a Alberto Mayol: “El modelo chileno está maldito y por lo tanto se va a acabar”

Luego de participar el viernes en la última jornada de Percade 2012, donde tuvo un encendido round con Felipe Kast, el sociólogo de la Universidad de Chile, Alberto Mayol, se dirigió a la Feria Chilena del Libro a firmar los ejemplares de sus obras "El Derrumbe del Modelo" y "No al Lucro", que se han convertido en récord de  ventas en esta temporada invernal con sus críticas al sistema económico-institucional que impera en el país.
En esta entrevista, Mayol mantiene su hipótesis de que el modelo económico local está ad portas de sufrir cambios, luego del efecto que dejó la movilización social en el 2011, protagonizada por estudiantes, deudores habitacionales y los habitantes de Aysén y de Freirina.

DEL MITO AL DERRUMBE

-El libro de Tomás Moulian, "Chile Actual: Anatomía del Mito", publicado en 1995, marcó una nueva relación entre la sociología y la sociedad respecto al modelo económico, con su crítica al consumismo. ¿Qué diferencia aprecias entre esta obra y tu diagnóstico en "El Derrumbe del Modelo"?
-Creo que estos 2 trabajos funcionan como 2 puntos de significación muy importantes, porque la distinción que hace Moulian es una descripción en el momento clímax de legitimidad del modelo, al que trata de mito, lo que es un argumento muy limpio y fantástico, que genera un gran impacto. De ahí viene un silencio en la sociología y su relación con el modelo durante muchos años y, cuando aparece mi libro, con lo que pasa en el 2011, hemos llegado al momento del derrumbe de la legitimidad del modelo en su funcionamiento, que lo hace insustentable en el tiempo.
-¿Qué debe entender la gente con esta propuesta de derrumbe?
-En que el modelo de pensiones no funciona, el modelo de desarrollo no incorpora a la gran parte de la población, el modelo de salud está hecho para la gente que no está enferma, por lo que el modelo económico entró en una crisis de legitimidad muy profunda. El derrumbe no significa que el modelo deje de tener capacidad operativa en el día a día, sino que esta pérdida de legitimidad, en algún momento, significará una necesidad de transformación radical del modelo.

“ESTAFADOS”

-La gente se da cuenta y acusa, en diversas situaciones, la "estafa" de un modelo que se publicita con la eficacia y la eficiencia, pero que, en la práctica, deja hoyos sociales enormes. ¿Piensas que esto es concientizado por parte de los grandes empresarios?
-Si uno piensa la eficiencia y la eficacia desde el punto de vista de la empresa, con bajos costos y altos ingresos, debemos sincerar lo que ocurre: El problema es que nuestro modelo económico no construye sociedad e, incluso, la destruye. Es un modelo desanclado, que tiene autonomía y que funciona al decir: "mira cómo aumenta el PIB" y a eso le llamamos país, pero ese país es un grupo económico que no tiene relación alguna con la sociedad.
-El problema al parecer es que se adaptó un modelo económico abierto en un sistema cultural cerrado, como históricamente lo construye la "élite" local.
-En Chile hay una tradición de escasa comprensión de que todos los actores sociales somos miembros de la sociedad. Tenemos la tendencia a pensar que la sociedad es un "otro" y yo soy el individuo. En esa relación extraña, obviamente el empresario, que se establece como yo, no se relaciona con la sociedad.

PROYECCIONES

-¿Qué proyección haces del modelo y de los movimientos sociales?
-Aquí hubo un movimiento estructural. Supongamos que el movimiento estudiantil desaparece, cosa que no creo. Eso ayudaría a que el modelo dure unos años más, pero el agua ya llegó al río. Es una tesis arriesgada, pero creo que el modelo oligopólico, rentista, con una tributación empobrecida, con una separación de la política con la sociedad y un modelo cultural de consumismo financiero, está en entredicho, por lo que nos plantea a todos cambiar la forma en que vivimos. Ya el modelo, en términos religiosos, está maldito por la sociedad y, por lo tanto, se va a acabar.
-¿De qué forma se derrumbaría?
-Están las condiciones hoy día para que, de pronto, en una semana cualquiera, empiece una cuestión, a la cual no le demos ninguna importancia y, a las 3 semanas, estemos con una transformación tan profunda como lo fue el movimiento estudiantil. Puede ser muy lento y horadarse por desgaste de los grandes líderes económicos o políticos, pero basta un error para que efectivamente, en un período de 1 año, o en el próximo Gobierno, se enfrente una situación de desgaste de legitimidad muy brutal.
-Pero siempre la institucionalidad chilena se regenera en la lógica de la élite, ¿Acaso no podrían hacer lo mismo ahora?
-Para que haya una crisis de institucionalidad uno tiene que estar dispuesto a dispararse en el pie, de rabia, malestar y dolor que se tiene. Lo que pasa es que, antes del 2011, las instituciones eran sostenidas por las rutinas cotidianas de la gente, pero -de repente- dijeron que no están dispuestos a sostener esta "maldita mentira" del modelo. No están las condiciones para volver atrás.

LA CRÍTICA DE LA ACADEMIA

-¿Y cómo ves la situación del pensamiento crítico en todo esto?
-Para ser útil, el pensamiento crítico requiere de un esfuerzo de investigación, reflexión y racionalidad muy grande, por lo tanto la tendencia es acompañarlo con la rigurosidad y fortaleza que se requiere para combatir al pensamiento hegemónico. En ese sentido, creo que hay señales positivas, como la emergencia de una visión económica alternativa, como la generada por la Fundación Sol, con el tema del trabajo, pero sería bueno multiplicar eso en otras dimensiones de la vida económica.
-Para eso se necesitan más economistas que hagan esta crítica. Pero brillan por su ausencia, salvo casos puntuales.
-Por desgracia, la sociología está en la etapa del diagnóstico de la enfermedad. Cada vez que ha despertado la política en Chile, en los últimos 20 años, ha sido para diagnosticar una enfermedad. Los economistas construyeron una propuesta, pero hoy día eso no está aconteciendo. Hay un paso que dar, hay un punto en que debemos juntarnos con economistas alternativos, cientistas políticos y poder construir una propuesta de cómo resolver en inmediato esto. Se debe generar una verdadera transición, en que se eliminen las concentraciones de poder más radicales y dejar que el ejercicio de hacer sociedad se construya, para salir de la enfermedad.

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