domingo, 10 de julio de 2016

El sistema de capitalización individual de pensiones en la mirada de la sociedad del riesgo

El sistema previsional chileno tiene una estructura simbólica inagotable de debate, entre críticos y apologistas. Estos últimos lo presentan como un sistema perfecto, a través de una sistemática propaganda para conseguir adeptos que apoyen este mecanismo, mientras que sus detractores lo consideran una máquina generadora de miserias debido al bajo monto de las pensiones que otorga a la mayoría de los afiliados al régimen, catalogándolo de una "estafa", "fraude" o "engaño".
Un punto de vista para abordar el sistema de capitalización individual es el trabajo de Ulrich Beck sobre "la sociología del riesgo", en que la posibilidad de que se produzcan daños y perjuicios está siempre presente, de modo latente o manifiesto.
Beck plantea la tesis de que la lógica de la producción de riesgos es superior a la lógica de la producción de riqueza. ¿Cómo podemos identificar esta relación con el actual sistema de previsión social? En primer lugar podemos plantear que la flexibilidad del mercado del trabajo, que genera una alta rotación e inestabilidad laboral, es una de las principales fuentes de riesgo que impactan al diseño de sistema de pensiones.
Su creador José Piñera, en el libro propagandístico "El cascabel al gato", sostiene que "el sistema de capitalización individual es el único que relaciona los beneficios que el sistema proporciona con los esfuerzos que realicen los trabajadores durante su vida laboral activa. Serán mejores las pensiones de quienes trabajaron más tiempo". Sin embargo esta afirmación no se condice con la realidad del empleo en Chile, especialmente en los últimos 20 años, en que el prolongado período de flexibilidad a favor de los empleadores ha dado como resultado la parcelización del trabajo en las formas contractuales de empleos por horas, empleos por proyectos y a tiempo determinado, lo que afecta directamente al mecanismo de ahorro que plantea el sistema de AFP. 
La categoría laboral de los subempleados, en que se insertan aquellos que quieren trabajar más, pero no pueden hacerlo en sus puestos laborales, es una de estas manifestaciones de precarización en la cual los apologistas del sistema de capitalización individual no hacen mayores reparos, particularmente el mismo José Piñera, quien además de crear el actual Código Laboral es uno de los propulsores de la constante flexibilidad del mercado del trabajo.
Entonces, de este modo, como dice Ulrich Beck, la producción social de riqueza (el trabajo) va acompañada sistemáticamente por el riesgo (la flexibilidad del mercado laboral), además de otros potenciales de riesgo asociados a la rentabilidad de las inversiones que realizan las AFP, donde una caída en los mercados antes determinadas coyunturas produce pérdidas de ahorros, las cuales superan a las garantías de ganancias pregonadas por el sistema.
Esto permite identificar en el sistema previsional chileno el surgimiento de una comunidad de riesgo, como lo denomina Beck, debido a que se circulan más amenazas que ventajas en torno a los resultados del régimen de capitalización individual. "Los riesgos crean más tarde o más temprano amenazas que a su vez relativizan las ventajas vinculadas a ellos, y precisamente el crecimiento de los peligros a través de toda la pluralidad de intereses hace que sea real la comunidad del riesgo", señala Beck.
Estas comunidades que son perjudicadas por el riesgo del sistema de AFP ya se observan en agrupaciones como "No + AFP", formadas por varias organizaciones civiles y ciudadanos comunes y corrientes, demostrando que "la sociedad del riesgo produce nuevos contrastes de intereses y una novedosa comunidad de amenaza, cuya solidez política aún está por ver". Estimamos que a medida que el sistema comience a entregar los bajos montos promedios que registra en la actualidad, el nivel de crítica social y política irá en aumento por razones prácticas que afectan la calidad de vida de las personas en su vida cotidiana. En la sociedad del riesgo también emerge la comunidad del miedo, el que se identifica hacia el futuro; el miedo a no tener sufientes ingresos de la jubilación frente al costo de la vida, el que es otro factor que se convierte en otro factor de la sociedad del riesgo.
En conclusión, el riesgo se ha constituido en uno de los principales elementos de percepción en torno al sistema previsional, el que se asocia directamente a la precarización del empleo que genera la flexibilidad, sumado al creciente costo de la vida. El riesgo entraña la incertidumbre, haciendo que el sistema de seguridad social, cuyo componente es el régimen de pensiones, sea considerado como un modelo de inseguridades a futuro y que sobrepasa la conciencia de la responsabilidad individual.
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