jueves, 21 de septiembre de 2017

El management científico como dispositivo de cooperación y contención en la organización económica

Dentro de la tecnocracia, uno de cuyos principios es el de establecer un gobierno científico en la sociedad, a través de dispositivos de administración público-privado, el llamado management forma un papel importante en esta concepción de mundo, especialmente desde el entramado de relaciones que existe entre capital y trabajo, es decir de la producción.
El management como disciplina nace a mediados del siglo XIX, proveniente particularmente de las realidades industriales de Gran Bretaña y Francia, lo que posteriormente se trasladara a Estados Unidos, proceso en el cual adquiere una pretensión científica que se abre espacio en los principios empresariales.   Como acertadamente indican L. Urwick y E.F.L. Brech, en su obra "La historia del Management", el management científico significa pasar de la tradición o la costumbre hacia una concepción más racionalizada "sobre los procesos implicados en el control de los grupos sociales que cooperan en la producción y distribución". El uso del "discurso de la razón en problemas de organización industrial" se vuelve un factor primordial en esta disciplina "para aportar una inteligencia adecuada al control de fuerzas derivadas de una economía mecanizada". El objetivo, claro está, es aumentar los niveles de productividad y reducir los costos de la producción.
De acuerdo a estos autores, la esencia del management es ser rupturista dentro de las relaciones de producción, por lo que advierten que esta actividad, desde sus orígenes, como un saber particular, son el blanco de grupos de presión "que tienen interés personal en mantener la organización y los métodos existentes. Son capaces de hacer oscilar todo el peso de su grupo contra cualquier investigación objetiva que según todas las apariencias parezca alterar las normas ordinarias".
Esta visión se ejemplifica especialmente en los países en desarrollo o de capitalismo periférico, cuyos niveles de introducción tecnológica en el campo productivo, traducido en la inversión de Investigación y Desarrollo (I+D), no logra materializarse en creación de valor agregado a partir de la tecnología.
El trayecto histórico del management hecho por estos autores considera el trabajo de los principales investigadores prácticos que contribuyeron al desarrollo de este disciplina desde la industria, donde la preocupación apunta a los problemas de organización que se presentan en un a economía mecanizada, que ahora de ha automatizado, pasando también a incluir a la industria de servicios.
El management implica una filosofía de la organización a partir de los pilares construidos hasta la primera mitad del siglo XX. El famoso taylorismo es el primero de los exponentes de este recorrido. Atribuyen que el principio que animó a Taylor fue dar una solución a lo que él consideraba como la ignorancia "tanto del management de lo que los hombres pueden y deben producir, o por parte de cómo convencer a los hombres de que sí producían lo que debían recibirían un justa recompensa por sus esfuerzos; ignorancia por parte de los hombres de cómo pueden asegurar una producción conveniente dada la asistencia que recibirían del management de la empresa y la posibilidad de asegurar permanentemente salarios crecientes como resultado de ello". Este principio ordenador, sin embargo, se tuvo que apoyar en el disciplinamiento de la fuerza laboral, a través de la verticalidad de poder, lo que subyugó al propio saber que los mismos trabajadores iban construyendo con su experiencia en los lugares de trabajo. Uno de los motivos de esta realidad es la disociación entre el trabajo desarrollado por Taylor, tendiente a ser una alternativa a los "aspectos negreros" que tenían métodos convencionales del management industrial, y la interpretación práctica que le dieron los mandos empresariales a sus propios ideas, la cual se concentró en mantener una visión autoritaria entre capital y trabajo que ahora ya no sería mediada por "aspectos negreros", sino por un "discurso científico".
Y, es que según Urwick y Brech, Taylor siempre afirmó que el management no es un lema de eficiencia, sino que apunta a generar un cambio de saber compartido. "Ahora bien, en su esencia, el management científico implica una revolución mental completa por parte de los hombres que trabajan contratados en cualquier establecimiento particular o industria...E implica una revolución mental completa por parte de los situados en el lado del management: el capataz, el superintendente, el propietario de la empresa, el consejo de administración...sin esta completa revolución mental por ambas partes, no existe el management científico". Sus trabajos se concentraban en que la administración y los trabajadores buscaran aumentar la dimensión del excedente (la ganancia) para después distribuirla, en una relación que era (y es) entendida al revés por ambas partes.
Si Taylor operó su management científico a partir del trabajador, Henri Fayol lo hizo por el lado contrario: desde la cúpula administrativa, siendo este un paradigma, cuyos principios aún se mantienen en esta ciencia de la empresa: (...)"cuanto más elevada sea la posición en la jerarquía o más amplio sea el negocio, más relativamente importante se hace la periferia y los conocimientos administrativos. La principal característica requerida a los empleados subordinados es de índole técnica. A niveles más altos, la proporción de conocimientos técnicos necesarios disminuye, pero la pericia y los conocimientos administrativos cobran creciente importancia. Muchos negocios fracasan porque existe falta de conocimientos y habilidad administrativos, a pesar del alto nivel de pericia técnica".
Pero en la obra de Mary Follet se incorpora una visión del management más abierta desde la perspectiva de la cooperación. "Un grupo humano, piensa Mary Follet, tiene de esta manera una vida, que es algo más que la suma de las vidas individuales que lo componen. Tiene, por decirlo así, una plusvalía que la hace útil a la comunidad como base tanto más significativa de la acción humana. Esta filosofía fundamenta todo su análisis sobre la organización industrial y sus problemas", señalan  Urwick y Brech.
Es así como destacan el planteamiento de que las órdenes y la autoridad sean despersonalizadas en las organizaciones, bajo la óptica folletiana, puesto que "la relación personal de subordinación daña las emociones humanas, y si constituye el fundamento de la organización puede ocasionar reacciones indeseadas y fricciones". "Aquí, de nuevo, las enseñanzas de Mary Follet, están cargadas del mayor significado para la industria. El concepto de autoridad estaba altamente desarrollado en la organización industrial, y la camaradería entre mandos y trabajadores disminuyó necesariamente; su lugar fue cubierto por "órdenes" dadas desde arriba a los subordinados. La relación entre patrono y empleado tiene que ser reconstruida bajo la línea de análisis de Mary Follet en una cooperación funcional en la que cada empleado tenga oportunidad real de contribuir a la administración y management. Sea a través de trabajos en comités, o a través de otro sistema de expresión individual, el principio de "grupo de barrio" debe reaparecer. Cada individuo poseería completo conocimiento de los hechos y podría contribuir sobre la base de este conocimiento al progreso y control de las actividades de grupo", precisan.
Otro aspecto de preocupación por el factor trabajo se menciona en la obra de B. Seebohm Rowntree, quien fue uno de los promotores del establecimiento de los fondos de pensiones para los trabajadores: "la industria no podría marchar eficientemente si los empleados tenían que ser despedidos de su trabajo sin consideración alguna cuando fueran demasiado viejos para hacer faenas pesadas. El trabajador no podía dar de sí lo mejor si dedicaba la mitad de su atención al abismo en el que inevitablemente caería al tener que abandonar la industria".
Sus trabajo "El factor humano en los negocios: experimentos en democracia industrial" es otro aspecto señalado en el trazo históricos de Urwick y Brech, con lo cual se puede identificar que el llamado Estado benefactor británico -que comenzó a ser desmantelado con la era Tatcher- tiene parte de sus raíces en lo que fue su escuela de management industrial, mediante la creación de la Sociedad de Bienestar Industrial los Grupos en investigación de Management. En este trabajo Rowntree plantea la aplicación de principios democráticos en los aspectos que impactan directamente a los trabajadores.
"En York, las reglas del trabajo son aprobadas por la gerencia y los obreros conjuntamente, y ninguna regla puede ser modificada o creada si no es de común acuerdo. Con objeto de que el management esté constantemente alerta al sentimiento y a la opinión de todo el mundo, es elegido anualmente delegado de las Trade Unions, pero pagando su salario la empresa para que así pueda dedicarse plenamente a detentar y representar el punto de vista de los obreros. El hecho de que el mismo hombre sea elegido generalmente por varios años consecutivos, no disminuye de ningún modo la importancia de esta iniciativa poco corriente. Hay una red completa de delegados elegidos en cada sección que proporciona toda clase de resultados a través del encargado del jefe. Para ellos es una cuestión de orgullo no dar un caso defectuoso. Los obreros a través de sus representantes llevan más de una ocasión la iniciativa de elevar el nivel de eficiencia en sus departamentos. Se dan cuenta que los intereses corren parejos entre obreros y management en la consecución de la máxima eficiencia de la empresa", se detalla respecto a la influencia de los trabajos de Rowntree a inicios del siglo XX.
Este principio, si bien reconoce que la responsabilidad debe ser dejada en manos de managers especialistas, sostiene que los trabajadores deben ser informados de las condiciones y políticas de la administración.
Henry Laurence Gantt es el siguiente protagonista del recorrido, quien también se lanzó en contra del control autocrático en la organización industrial: "La definición más veraz de democracia es en el sentido de igualdad de oportunidades. La democracia real consiste en la organización de los asuntos humanos en armonía con las leyes naturales, con objeto de que cada individuo tenga igual oportunidad de actuar según sus capacidades". Pero su visión democrática estaba basada en el respeto universal "por los hechos científicamente comprobados", por encima del equilibrio de opiniones.
El proceso por el que los mayores exponentes del management hayan considerado la relevancia que tienen los saberes de los trabajadores implicó el avance hacia una etapa de mayor concientización respecto al factor humano, de un modo práctico y no formal, por lo que la moral se transformó en otro tópico obligado en el recorrido histórico de la disciplina. Por esto el enfoque de Henry Le Chatelier es mencionado como uno de los propulsores de este aspecto, al indicar que la relación entre el management científico y la economía no solamente deben tomar en cuenta al factor humano desde el punto de vista material y del intercambio, sino que "debe ser estudiado desde el ángulo de las necesidades humanas. No es suficiente asegurar el máximo de producción total, debemos también poner atención en los principios de justicia. Y esto es terreno de una tercera disciplina, la moral".
Los autores recuerdan que Le chatelier dedicó el final de su trabajo en que los problemas sociales están implicados con la organización de la industria: "La enfermedad de nuestra sociedad es debida, sobre todo, a los defectos de nuestra moralidad en los negocios. Demasiada gente considera el robo como un método normal de enriquecerse".
La divulgación del management históricamente construyó sus principios con el ámbito de la vida social en la cual se desarrolla la práctica de la organización industrial, lo que también se aprecia en la obra de Henry S. Dennison respecto a la cooperación: "Ahora la tarea crucial es por medio del progreso constante en la aplicación de las ciencias sociales, construir grupos dentro de organizaciones", donde también advierte que en las organizaciones de vínculos económicos se deben considerar factores más alla de estos, que "los hombres aceptas leal y constructivamente", pues señala que valores como la deshonestidad, el fraude y la manipulación de informaciones dentro de una empresa escapan a las pruebas lógicas que se plantean cuando las organizaciones son "totalmente económicas".
Para los autores esto demuestra que el management científico tiene incorporado en su finalidad la idea de una dirección flexible con las necesidades humanas al interiores de las organizaciones económicas. "Es justamente esa capacidad del amangement científico la que proporciona el tipo mejor y más interesante de administrador de una dirección flexible, un interés profesional que trasciende el dinero como una tentación mientras no se ignore como sistema de cuentas, lo cual justifica la queja de Taylor de queno es meramente un método sino una filosofía, una filosofía que indica el camino hacia la curación verdadera de la "enfermedad de la sociedad adquisitiva".
Es entonces como de esta forma los albores del management, como un conjunto de saberes nacidos dentro del espacio de la producción mecanizada de la industria se concentra más en la innovación mediante la superación humana de los aspectos exlucivamente mecanicistas de una organización económica. Se desarrollo como un dispositivo que tiene una estrategia de resistencia a la concepción autoritaria que surge en este tipo de organizaciones mediante la expresión de principios que buscan formars de cooperacion humanas más equilibradas. Otro de sus principios es que para tener un crecimiento adicional, se requiere de una organización adicional, lo cual en las economías más periféricas, como las de América Latina, poseen un ciclo de mayor tiempo para entrar en circuitos más innovadores dentro de sus organizaciones económicas, especialmente en economías que no cuentan con suficientes condiciones para el desarrollo y profundización de la competencia ni de una constante calificación del factor humano.
La genealogía del management científico también desarrolla como un dispositivo de contención para el conflicto entre capital y trabajo, especialmente en relación al concepto de lucha de clases que se plantea desde la organización industrial hacia toda la sociedad.
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