miércoles, 27 de septiembre de 2017

La insuficiencia de la teoría racional neoclásica en economía y su relación con las instituciones

Dentro de ciertas corrientes liberales, especialmente en las que nacen de centros de pensamiento organizados como el Cato Institute y la Fundación para el Progreso en Chile, ha surgido el argumento de relacionar  la tesis de que el "fracaso" económico que pueden sufrir los países en desarrollo responden al socavamiento de las instituciones a causa de ideologías contrarias a la economía de mercado, para lo cual se recurre a los trabajos de Douglass North, premio nobel de economía, quien ha abordado la red que se da entre instituciones, ideología, cambio institucional y desempeño económico.
El planteamiento de esta tesis se sintetiza bajo la idea de que las ideas de equidad e igualdad, provenientes de la doctrina socialista, son predominantes en las sociedades occidentales, particularmente en América Latina, donde terminan penetrando el armado institucional del sistema político-económico y sociocultural, lo que a la postre genera cambios regulatorios que son contrarios al crecimiento económico.
Siguiendo esta última línea es donde se ha concentrado una parte de la defensa ideológica del algunas vertientes del liberalismo que, al mismo tiempo, también ha sido utilizada por sectores conservadores, lo que -sin embargo- ha provocado una visión reduccionista de la teoría de North, toda vez que su análisis sobre el cambio institucional y el desempeño económico no solo apunta a la ideología socialista con nombre y apellido, sino que se concentra en la influencia de modelos de subjetividad que interaccionan con las estructuras institucionales.
La crítica de North no solamente apunta a las ideas de la doctrina socialista, sino que también a los supuestos de la escuela neoclásica de pensamiento económico que se basa en el esquema de la elección racional, los cuales forman parte del armado conceptual al que han adherido las mismas corrientes liberales y conservadoras que usan a North como defensa argumental. En otras palabras, se usan las ideas de North para defender ciertos puntos de vista, pero se cae en un desconocimiento u grave omisión al no mencionar las críticas del economista estadounidense a la teoría de la elección racional, a partir de la cual también se ha desarrollado una ideología que tiene una influencia hegemónica en las instituciones.
Veamos lo que plantea North en su trabajo "Instituciones, cambio institucional y desempeño económico": define a las instituciones como una dualidad: son las "reglas del juego" que se establecen en una sociedad o las limitadas ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana, las cuales pueden ser formales (normas) e informales (acuerdos y códigos de conducta).
"Las instituciones afectan el desempeño de la economía debido a su efecto sobre los costos de cambio de la producción. Junto con la tecnología empleada determinan los costos de transacción y transformación (producción) que constituyen los costos totales", sostiene North.
Uno de los temas clave en su análisis es el derecho de propiedad que, según el economista, se transforman en ineficientes cuando los gobernantes los establecen a partir de sus "propios intereses", siendo la presencia de oligarquías en América Latina un ejemplo de este fenómeno, especialmente en cuanto a la apropiación de la renta proveniente de recursos naturales en la región.
Este relacionamiento entre instituciones y organismos es caracterizado por un intercambio de información incompleta que se aleja del ideal teórico planteado por la teoría de la elección racional, produciendo ineficiencias que son reproducidas y mantenidas por modelos subjetivos (ideología) imperfectos que tienden a limitar la competencia.
"En la actualidad, las oportunidades que tienen ante sí tanto empresarios políticos como económicos siguen siendo una mezcla, aunque abrumadoramente favorecen actividades que promueven la actividad redistributiva no productiva, crean monopolios en vez de condiciones de competencia y restringen oportunidades en lugar de acrecentarlas. Pocas veces inducen inversiones en educación que aumenten la productividad. Los organismos que se desarrollen en este marco institucional se volverán más eficientes para hacer a la sociedad más improductiva. Esta vía puede persistir debido a que los costos de negociación de los mercados políticos y económicos de esas economías junto con los modelos subjetivos de los participantes no llevan a resultados proporcionalmente más eficientes", precisa North.
Esto quiere decir que es la captura de las instituciones por parte de poderes económico-políticos los que también generan barreras para el desarrollo de una economía libre, abierta y competitiva, lo que provienel, as cuales no necesariamente ni por antonomasia pueden ser socialistas, sino que también se pueden disfrazar de liberales, especialmente en países no desarrollados, donde las ideas de la escuela neoclásicas no funcionan plenamente, debido a la persistencia de lo que North advierte como forma ineficientes de intercambio.
La crítica al supuesto del enfoque económico tradicional de la "elección racional" es otro punto planteado por North, quien sentencia que "los actores poseen sistemas cognoscitivos que ofrecen modelos verdaderos de los mundos entre los cuales realizan sus elecciones". Esto no es mencionado los defensores del liberalismo que reducen la ciencia económica,
"Los supuestos conductuales que emplean los economistas no significan que la conducta de todo el mundo sea congruente con la elección racional", añade el economista, lo que tampoco se pone a colación al momento de usar las teorías de North para explicar la caída en el crecimiento de los países.
Y es que, a juicio de North, los individuos hacen sus elecciones en base a modelos subjetivos que no entran en sintonía con los de otros, particularmente cuando existen condiciones de información incompleta. La conducta de las personas es divergente en estos contextos de intercambio en el mercado y es un supuesto que no toma en cuenta la escuela neoclásica en los países en desarrollo.
El procesamiento subjetivo e incompleto de la información afecta a la toma de decisiones, abriendo la puerta a la ideología, "basada en percepciones subjetivas de la realidad", afectando las elecciones de los individuos. En otras palabras, siguiendo este hilo conductor, podemos decir que las fallas en la elección racional que se mantienen dentro de un orden institucional contribuyen a levantar los modelos subjetivos que derivan en las temidas posiciones ideológicas que critican algunas corrientes del liberalismo o de quienes dicen ser liberales.
Las normas institucionales tienen poca eficiencia a causa de haber sido construidas por organizaciones que velaron por sus propios intereses, en vez de haber dejado abierta la oportunidad para que otros grupos de individuos también incluyeran sus intereses. Es así como la captura de las instituciones, a través de un modelo excluyente y no participativo, vendría a ser un factor que pone barreras para el desarrollo de modelos racionales en la toma de decisiones, afectando el campo de la economía política, tal como ha sucedido en países que aún no alcanzan el desarrollo.
La conformación de estos intereses impacta redunda en la existencia de información incompleta, la cual abre la puerta para la irrupción de ideologías basadas en modelos subjetivos que terminan profundizando la crisis de las instituciones.
Aquí juega un papel fundamental el concepto de "costos de información" que North identifica en los "costos de la negociación", cuya contenido el autor combina con la acción humana para dar vida a tu teoría de las instituciones. Los costos de información se componen de los costos de "medir los atributos valiosos de lo que está intercambiando y los costos de proteger y hacer cumplir compulsivamente los acuerdos", siendo esto una fuente de instituciones sociales, políticas y económicas.
Es en este contexto en que opera la asimetría de información: Una parte sabe más que la otra respecto a los valores atribuidos que son objeto de intercambio, lo que supone la utilidad de esconder ciertas informaciones para obtener mayor ganancias. North sostiene entonces que, "según un supuesto conductual que maximece la riqueza, una de las partes del intercambio engañará, robará o mentirá cuando el resultado de esa actividad sea mayor que el valor de las oportunidades alternas que se le ofrezcan". Este supuesto se ha convertido en el objeto crítico en las relaciones de intercambio entre instituciones políticas, representadas en el Estado, y económicas (grandes corporaciones empresariales, monopolios y oligopolios) con la demanda, representada en la sociedad civil.
En su otro ensayo, Instituciones, ideología y desempeño económico", North reafirma que el hecho de que en el intercambio impersonal, "nada restringe a los participantes de aprovecharse los unos de los otros. De este modo, el costo de hacer contratos se incrementa con la necesidad de especificaciones más elaboradas de los derechos intercambiados". Esto es lo que ha provocado la constitución de modelos subjetivos que se establecen una relación directa entre maximización de la ganancia y el abuso, ya sea al factor trabajo y al factor de la demanda (consumidores).
El tipo de confianza social que se establece en estas relaciones de intercambios ineficientes se organizan y manifiestan en el campo cultural con resultados que también redundan en ineficiencias, ya sea de las normas formales e informales de las instituciones, lo que lleva a North a plantear que los individuos "procesan y utilizan la información" guiados por la cultura resultante de estas interacciones, trayendo como consecuencia la organización de ideologías que tienden a buscar instituciones que sean más limitantes del accionar humano.
"La consecuencia del procesamiento cultural de la información que está en la base de las limitaciones informales es lo que juega un papel importante en la forma incremental por medio de la cual las instituciones evolucionan y por consiguiente es una fuente de dependencia de la trayectoria", señala North. Una forma de expresión que las limitaciones informales es la formación de modelos subjetivos que concuerdan en denunciar el abuso de ciertas instituciones políticas y económicas con los ciudadanos, clientes o consumidores. Esta tensión, de acuerdo a North, "produce resultados que tienen consecuencias importantes en la forma en que cambian las economías".
A nivel de las limitaciones formales de las instituciones el autor reconoce que "las reglas derivan del autointerés", que buscan el bienestar privado y no social, lo cual es un punto que no se puede desconocer para entender el modo en que se estructuran y relacionan las reglas políticas con las económicas y que se traducen en el trato de los derechos de propiedad, donde aparecen los grupos de interés, los cuales no necesariamente provienen del mundo de las doctrinas socialistas.
North sostiene, por lo tanto, que es necesario establecer un marco institucional equilibrado, dentro del cual se consideren ejecuciones obligatorias, "para mejorar la medición y el cumplimiento obligatorio con lo que harán posible el intercambio, aunque los costos de transacción eleven los costos del intercambio por encima del nivel neoclásico".
El análisis de North se centra en un institucionalismo concreto y no abstracto, como es el que postula la escuela económica neoclásica, una de cuyas tendencias es descontextualizar la economía, sin considerar antecedentes histórico-culturales que influyen en los armados institucionales. "No sería una exageración decir que mientras la teoría neoclásica se enfoca en la operación de mercados eficientes, son pocos los economistas occidentales que entienden los requisitos institucionales esenciales para la creación de dichos mercados, porque simplemente los toman por sentado", señala en "Instituciones, ideología y desempeño económico".
Otro elemento rescatable de los trabajos de North en su teoría de las instituciones es que deja claro que los grupos de interés que son producidos por las organizaciones que de desarrollan a partir de la economía forma parte de las oportunidades que entregan las estructuras institucionales. Esto quiere decir que mientras menos oportunidades entregue la institucionalidad política y económica (la economía política) mayores son las posibilidades de que aumente su presencia los grupos de interés.
"Si la racionalidad instrumental de la teoría económica fuese correcta, anticiparíamos que las teorías falsas serían descartadas, y en cuanto a que la maximización de la riqueza es una característica del comportamiento humano, podríamos decir que el crecimiento sería característico en toda economía. Con un horizonte lo suficientemente lejano, puede ser que esto sea correcto, pero luego de 10,000 años de historia económica humana seguimos lejos de un crecimiento económico universal. El hecho simple es que no poseemos la información para poner al día nuestras teorías subjetivas y llegar a una sola teoría verídica; consecuentemente, no hay un equilibrio que se obtenga como producto", plantea North.
Como vemos no es solo la ideología socialista la que afecta el funcionamiento y la eficacia de las instituciones, sino que los postulados de racionalidad de la escuela neoclásicas también juegan un rol que afecta a la institucionalidad y al desempeño económico. Indudablemente la crítica de North también apunta a las ideas socialistas que interaccionan en las instituciones a través de las normas informales, pero no han penetrado totalmente en las reglas formales de las instituciones. El trabajo de North, por lo tanto, demuestra que las limitaciones de la teoría de las elecciones racionales que abogan ciertas corrientes liberales producen un mayor efecto de ineficiencia en las instituciones, afectando el crecimiento productivo y económico de los mercados. Estas limitaciones, como un sistema de informaciones incompletas provocan incertidumbre en la racionalidad de los individuos, ante lo cual recurren a modelos subjetivos e ideologías organizados para interpretar la realidad que ofrecen las instituciones. Dichas imperfecciones son las que, a su vez, abren la puerta y catapultan modelos subjetivos que sintonizan con las ideas organizadas del socialismo, puesto que los individuos buscan alternativas.
De lo que se trata entonces es de reconocer esta crítica de North como un ejercicio de honestidad investigativas, para no caer en el propagandismo reduccionista de ciertas organizaciones que dicen ser liberales, pero que esconden intereses conservadores.
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