martes, 2 de mayo de 2017

La ontología social en Marx: la propuesta de Lukács para cuestionar el marxismo vulgar

La ontología del ser social en Marx es abordada por Gyorgy Lukács a partir de la disgregación de la ontología hegeliana, por lo que busca consolidar el paso del idealismo a un materialismo para revelar la existencia social y práctica humana de forma objetiva, la cual está constituida por construcciones históricas y reales que determinan el accionar de los hombres entre sí.
Lo que sintetiza Lukács como una definición para entender la ontología desde el punto de vista de Marx es que el hombre es un ente social, que se activa cuando el individuo exterioriza su vida, dando continuidad en ese instante a la vida social. Así, se debe comprender que la concepción del hombre aislado no tiene un carácter ontológico, sino que es una imaginación dada por la conciencia (subjetivismo). Esta visión es la que todavía choca contra las concepciones de algunas corrientes liberales que plantean el valor de la subjetividad, pues la ontología del ser social considera que la conciencia es solo una reacción a "las diversas relaciones concretas, socialmente objetivas" que se presentan en el mundo "que socialmente se le ofrece", plantea Lukács.
La presentación ontológica del ser social en Marx parte con la producción y reproducción de la vida humana, o sea con las categorías de la economía, la cual como centro ontológico "no significa en modo alguno un "economismo" de la visión del mundo ", dice Luckács, quien aclara que los primeros trabajos filosóficos de Marx derivaron en el estudio de la economía, sin separarse de la tesis filosóficas hechas anteriormente por el pensador alemán, siendo este otro propósito de la obra: botar por la borda las tesis del marxismo vulgar que tratan de equiparar a la ontología con el economicismo, desde una perspectiva automática y que no considera los múltiples elementos que contiene la ontología del ser social.
Al considerar la economía como centro del ser social, la conformación de lo relativo al hombre, también recae en el trabajo, del cual Lukács rescata la concepción de Marx de entenderlo como una "condición de existencia", una necesidad natural entre el hombre y la naturaleza y entre los hombres mismos. La base de este intercambio con la naturaleza, la realidad material, es concreta, objetiva, existiendo independientemente de la conciencia humana.
"El ser social no puede entenderse en tanto que autónomo del ser natural ni como su contrario excluyente, como hace gran parte de la filosofía burguesa en relación con los llamados "dominios del espíritu". De la misma manera, la ontología del ser social en Marx excluye energéticamente una simple y vulgar translación de las leyes de la naturaleza a la sociedad, como fue el caso en el tiempo del darwinismo social. Las formas de objetividad del ser social crecen en el cauce de la emergencia y del despliegue de la praxis social, a partir del ser natural y devienen cada vez más expresamente sociales", señala Lukács.
Con esto se reafirma el rechazo de la corriente materialista a las tesis naturalistas que tiene algunas expresiones en ciertas corrientes liberales y del conservadurismo, basadas en el iusnaturalismo, con sus construcciones del derecho natural, que se vuelven funcionales para el dominio mediante leyes de la naturaleza con pretensiones de trascendentalidad para la determinación de formaciones de socialidad.
El primer elemento para reconocer la ontología del ser social es la relación de dominio, real y práctica, que establecen los hombres con la naturaleza mediante la materia, no las ideas. Según Lukáscs la metodología ontológica de Marx se vale del historicismo, la procesualidad y de las contrariedades dialécticas como parte de su fundamentos. El ser social en esta propuesta ontológica es una totalidad que arranca y desemboca en el campo económico y otro de sus contenidos relevantes es que debe revelar la contradicción entre formas fenoménica y la esencia de las cosas para distinguirla de ciencias superfluas en que la forma y la esencia calzan inmediatamente, por lo que caen en falsas representaciones.
La prioridad de la producción y reproducción humana respecto a otras funciones son asociadas la prioridad ontológica, de la cual emergen las formas de conciencia, con lo que Lukács saca a colación la clásica sentencia de Marx de que no es la conciencia la que determina el ser, sino que es el ser social el que determina la conciencia, por lo que este tipo de ontología interacciona con un campo económico y uno extraeconómico entre los cuales se producen manifestaciones dialécticas, como lo explica Lukács: "la ontología del ser social en Marx se funda en esta dialéctica materiaista (plenamente contradictoria) unidad de ley y de hecho (que incluye naturalmente proporciones y relaciones). Aquélla se realiza en éste; éste contiene su determinaión concreta, su modo de ser, según el modo que de aquélla se impone en las reíprocas interacciones".
El trabajo como medio de vida es otra pieza fundamental en la ontología del ser social que trabaja Marx desde la perspectiva lukácsiana, el cual se relaciona con la categoría del valor. El trabajo está conectado con las funciones sociales del valor, según Lukács, revelando "los principios constructivos del ser social, que resultan de ser natural del hombre y al mismo tiempo del intercambio de materia (stoff) con la naturaleza, procesos, cuyos momentos conjuntos -la inseparable conexión ontológica con esta base material y su ininterrumpida, en extensión e intensión, constante superación, transformación en sentido de una pura socialidad- señalan un proceso que culmina en categorías que, como al valor mismo, ya se han desprendido de su valor material".
Esto lleva a Lukács a sostener que una ontología del ser social debe considerar a los objetos de la naturaleza que son productos del trabajo humano y a las categorías sociales como el valor de uso y el valor de cambio. "También el trabajo socialmente necesario (y por ello ipso facto abstracto), es una realidad, un momento de la ontología del ser social, y una abstracción realizada por ésa en los objetos reales, totalmente independiente de que ésta se cumpla o no, en la conciencia", explica el filósofo húngaro.
A su juicio, el valor se manifiesta en una forma más efectiva dentro del ser social puesto que "solo cuando el desarrollo del ser social en su forma ontológica primaria, en el plano de la economía (de trabajo) lleva consigo un más alto desarrollo de las facultades humanas, su resultado en tanto que consecuencia de la autoactividad del género humano, junto con su existencia objetiva, inseperable de todo esto, tiene carácter de valor".
La práctica es otro elemento constitutivo de la ontología del ser social. "Aquí muestra de nuevo su potencia englobante la génesis ontológica; si se establece esta relación entre praxis y conciencia en hechos elementales de la vida cotidiana, los fenómenos de cosificación, de alienación y fetichismo, aparecen como autoproducciones de una realidad no entendida, no ya como expresiones misteriosas de fuerzas desconocidas e inconscientes, de dentro o de fuera del hombre, más bien como extensas mediaciones dentro de la praxis misma", dice Lukács.
La producción es también pilar de la ontología prioritaria por ser un momento determinante en la generación y reproducción de medios de vida para los hombres, "que en sus niveles más primitivos incluso (la ganadería de los Mongoles) va más allá de la simple supervivencia biológica y debe tener un claro carácter económico-social".
En este sentido Lukács sostiene que la "espontánea e irrefrenable unificación de los hombres en un género, no ya "mudo", ni simplemente natural, es por consiguiente un fenómeno concominante con el desarrollo de las fuerzas productivas". Esta indicación ontológica supone un desarrollo del hombre desde el en sí hacia el para sí, lo cual para Lukács significó una emergencia del género humano en sentido social, como un producto no voluntario del desarrollo de fuerzas productivas.
Todos estos elementos de la ontología del ser social en Marx, al cual también se integran las categorías de la historia, la alienación y el consumo, expresado en dinero y mercancía, son parte de esfuerzo de Lukács por avanzar a un sistema filosófico que capaz de abrir un flanco en el dogmatismo de la hermenéutica que han construido los seguidores de Marx, así como en otras corrientes que insisten en ver una contraposición entre sociedad e individuo, pues el aporte del filósofo húngaro es reafirmar que el individuo mismo es la esencia social.

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