martes, 8 de noviembre de 2016

Cómo opera el poder burocrático público y privado en su interrelación con el individuo

En su ensayo "El Estado y la construcción del mercado", el sociólogo francés Pierre Bourdieu analiza una parte de las estructuras sociales de la economía, desmitificando el postulado de los grupos que han capturado los principios del liberalismo para justificar el dominio sobre la sociedad, a partir del lo cual reconoce la aparición de un "espíritu de cálculo" que ha superado otras formas de intercambio, para permitir el surgimiento del "mitu del homus economicus", proveniente de una visión escolástica en que los pensamientos propios de ponen en terceros.
Esto último faculta la emergencia de un modelo para la toma de decisiones y que, según Bourdieu, afecta la ciencia económica moderna. Junto a este proceso se desarrolla otro principio distorsionador de la ciencia económica moderna: su transformación en una ciencia estatal con una preocupación normativa que responde a demandas políticas. 
La defensa que adquiere esta conducción de ciencia económica se ejerce a través de construcciones formales que utilizan una razón matemática, lo que da paso a entender la economía como un campo gobernado por leyes naturales, pero que en la práctica abre el paso a la función estatal. La burocracia del Estado -según señala Bourdieu en su otro ensayo "La génesis y estructura del campo burocrático"- utiliza preferentemente la filosofía dominante del liberalismo y de keynesianismo. Plantea que un fisco eficiente permite la concentración de un capital económico en grado de unificar un mercado nacional, con lo cual planteamos que se configuran las condiciones para la aparición de grandes organizaciones privadas que operan a partir del camino sedimentado por la acción del Estado.
Bourdieu identifica funciones estructurales que se forman a partir del poder burocrático. En su trabajo el pensado francés reconoce que en el campo del poder burocrático se generan ganancias lícitas e ilícitas, las que dependen de la aplicación rigurosa o de la transgresión de las reglas establecidas. El poder burocrático contiene un conjunto de reglas sujetas a una interpretación, las cuales pueden evitar o incentivar los abusos de poder.
En este escenario se insertan los conglomerados económicos, cuyas principales características son tener un gran tamaño y una compleja estructura, con miles de clientes y usuarios. En esta categoría están empresas del retail, supermercados, compañías de servicios (gas, electricidad, telecomunicaciones), aseguradoras de salud y administradoras de fondos de pensiones, por mencionar algunas.
Estas organizaciones empresariales también recurren al poder burocrático para su funcionamiento, considerando los elementos identificados por Bourdieu en su análisis del mercado de la casa francés. Lo primero con lo que cuentan es con el apoyo del Estado para el construcción de los mercados en que operan estas grandes compañías, donde Bourdieu señala que la lógica es que las reglas definen el funcionamiento del mercado. La política de Estado orienta relaciones de fuerza, estableciendo un campo burocrático y, por ende, un espacio social.
Estas organizaciones privadas, al igual que el Estado, cuentan con un "capital informacional", además de tener un capital simbólico, el que es definido por Bourdieu como una propiedad a la cual se le atribuye un valor que es reconocido por los agentes sociales. En otras palabras, el capital simbólico se relaciona con el concepto de reputación que utiliza la Responsabilidad Social Corporativa de las empresas.
La relación entre la construcción de un mercado orientado desde el Estado para grandes corporaciones privadas encierra otras dinámica como la aparición de la coacción en contratos, o sea en las transacciones que emprenden los individuos con ls instituciones, la que se establece a partir de un lenguaje burocrático que se manifiesta en los contratos que ofrecen estas empresas a los ciudadanos, los cuales se caracterizan por un nivel de complejidad que tiende a desinformar a a parte que demanda las transacciones.
Según Bourdieu esta clase de lenguaje supone competencias técnicas que muchas veces no son comprendidos por los individuos, quienes se enfrentan al conjunto de reglas que son interpretados por las mismas empresas. Si se producen problemas insalvables el individuo puede recurrir al poder del Estado, que toma la forma de organismo reguladores específicos, para intentar zanjar las discrepancias.
Esta interacción burocrática a la que se enfrenta el individuo se caracteriza también por tener un registro lingüístico, con maniobras retóricas conscientes o inconscientes que manipulan la distancia existente entre los interlocutores (Estado y grandes corporaciones privadas y los individuos).
Así, tanto en el sector público como en el privado, surge la figura jerárquica que implica todo el poder burocrático, en que algunos personeros son inalcanzables para los individuos, como -por ejemplo- un ministro de Estado o un alto ejecutivo o miembro del directorio de una gran empresa privada. 
"Todos los individuos investidos del status de mandatarios de una autoridad superior(...) son personajes dobles y condenados o autorizados al desdoblamiento y el doble juego que están en el origen de muchas de las estrategias más típicas de la gestión o la manipulación burocrática de los simples profanos", indica Bourdieau.
El burócrata público y el privado tenen un comportamiento inclinado a la especialización jurídica, un saber particular que plantea una relación asimétrica con los inividuos (usuarios o clientes), donde en la mayoría de los casos, los primeros disponen de experiencia e información debido a que el poder burocrático crea estrategias e instrumentos estandarizados, lo que de manifiesta con respuestas repetitivas para el usuario, consumidores, cliente o ciudadano.
Ejemplo de estas situaciones se dan cada vez que el individuo requiere información o tiene algún problema con el Estado o la gran empresa privada: La persona debe dirigirse a las instalaciones, sucursales o centros de llamados telefónicos (call center) de estas organizaciones, debe tomar un número para esperar ser atendido y, una vez que se encuentra con el funcionario que se ubica detrás de un mesón o vitrina de atención debe enfrentarse a un supuesto saber especializado que posee el representante de poder burocrático, quien tiene una respuesta estándar y, a partir de esto, encontrar una solución a la situación que llevó al individuo a contactarse con ellos.
Podemos concluir que el poder burocrático público o privado comparte una estructura que supone la aplicación de reglas, estrategias y funciones para interrelacionarse con el individuo. Sin la relación simbiótica que han construido el poder estatal con las grandes organizaciones económicas privadas esta interrelación, que afecta al individuo, no se materializaría.
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