jueves, 24 de noviembre de 2016

Lectura de la lectura de Gramsci al cántico décimo de Dante como imposición de la imagen

"Coloquios sobre Gramsci" es el último libro de Miguel Valderrama, historiador chileno, quien ha escrito también Posthistoria. Historiografía y comunidad (2005), Heródoto y lo insepulto (2006), Modernismos historiográficos. Artes visuales, postdictadura, vanguardias (2008), La aparición paulatina de la desaparición en el arte. Fragmentos de una historia del secreto 1 (2009), Heterocriptas. Fragmentos de una historia del secreto 2 (2010). 
Debemos decir que no hemos leído aún "Coloquios sobre Gramsci", siendo nuestra única referencia los comentarios del libro hechos por los filósofos Federico Galende, Oscar Ariel Cabezas y Eduardo Sabrovsky, por lo que hemos rescatado algunos puntos de su análisis en torno a la obra a partir del cual le daremo un sentido propio.
El libro plantea la situación de Gramsci en su condición carcelaria y el análisis que hizo el pensador italiano sobre el Canto décimo del infierno de Dante Alighieri en el cuaderno 4 de la serie "Cuadernos de la Cárcel", donde se encuentra una reflexión clave de Grasmci sobre la figura de Cavalcante respecto a los videntes ciegos que predicen el futuro: "En la tradición literaria y en el folklore, el don de la previsión está siempre relacionado con la enfermedad real del vidente, que aunque ve el futuro no ve el presente inmediato porque está ciego (Probablemente esto está ligado con la preocupación de no turbar el orden natural de las cosas: por eso los videntes no son creídos como Casandra; si fuesen creídos, sus predicciones no se verificarían, por cuanto que los hombres, puestos sobre avisos, actuarían en forma diferente y entonces los sucesos se desarrollarían en forma distinta a la prevista, etcétera)".
Aquí nos detendremos puesto que en esta cita de Gramsci es un elementos alegórico, considerando que el filósofo, dentro de la cárcel, tampoco podía mirar hacia el futuro debido a que su tiempo presente estuvo encerrado. Gramsci escribiendo sobre Dante encierra la metáfora de la cárcel como un círculo del infierno dantesco, donde quienes están encerrados no pueden saber lo que ocurre en el presente, por lo que el libro "Coloquios sobre Gramsci" no es visto desde la clásica óptica de la ciencia política (Gramsci señala que el canto décimo de Dante "es político), sino que es una lectura alegórica sobre la pérdida del horizonte.
El mirar el futuro sin darse cuenta del presente es un elemento biográfico que hace referencia a una economía de lo visual, que se guía de acuerdo al instante, no tiende a la reflexión hacia el futuro. En este tipo de economía no hay un advenimiento pues la la cárcel es un punto ciego que impide conocer el presente que se desenvuelve fuera de sus muros. 
El poder de la imagen del presente por sobre el poder del horizonte en el futuro es una representación de la sociedad mediatizada por el formato visual, especialmente en la televisión, donde la información fluye en un interminable tiempo presente que mantiene enceguecido al individuo, lo que -al mismo tiempo- disminuye los pensamientos a futuro. En este sentido podemos extrapolar la mención que hace Gramsci acerca de los videntes pues su ceguera del tiempo presente se relaciona con la "preocupación de no turbar el orden natural de las cosas", al igual que la gran cantidad del contenido informativo de los noticiarios televisivos o de los programas de televisión, en que el entretenimiento es fugaz, cambia día a día para seguir igual, como el gatopardo, minimizando o, en algunos casos, acabando con un horizonte que permita enmendar las asuntos del presente.
La búsqueda del impacto de la transmisión en vivo es un ejemplo del presente ciego, en que el acto de ver es sin ver, es la ignorancia del tiempo presente. Al igual que el infierno dantesco el tiempo presente de la información televisiva es un "rincón de sombra", una "tumba", como dice Gramsci en sus apuntes. La vivencia del encierro plantea ser el rehén de eventos cotidianos a partir de imágenes ciegas que no terminan. El montaje de las imágenes en su edición televisiva sigue la lógica de la producción industrial en serie que hace del futuro (la venta) su presente (la oferta), estableciendo una relación tensional con la prácticas emancipatoria que se centra más en el futuro sobre la base de una reflexión más detenida sobre el presente. 
La inmediatez de la noticia convierte a los periodistas en videntes ciegos que buscan afanosamente el momento informativo instantáneo, en que el texto elaborado se esfuma en el aire debido a la omnipresencia presente de la imagen. Lo que queda en el registro de quien escucha al vidente es la imagen presente, en que nunca se materializa un porvenir; se muestran situaciones impactantes de violencia o  imágenes de conflictos (sean políticos o faranduleros, los que se transforman en una sola unidad) que no influyen en el devenir social.
No solamente el formato televisivo es un ejemplo de esta dinámica, pues las redes sociales de internet también muestra la tendencia a instaurar de manera permanente la vivencia del tiempo presente. La red social Snapchat es un caso concreto. Su ínoco es la silueta de una fantasma, algo etéreo que aparece y desaparece rápidamente. Así se entiende el tiempo presente en esta red social donde los usuarios pueden dejar sus fotografías por 24 horas, cuyas imágenes se desechan una vez cumplido ese tiempo determinado, con lo que no hay pasado ni futuro.
El ver sin ver en el tiempo presente también es una neuro cultura. Las imágenes quedan registradas en la mente del individuo con lo que se construye una realidad lineal que no permite mirar a los lados que están fuera del ojo de las cámaras productoras de lo visual, por lo que justamente ese cerco de la imagen termina a atrapando a sus receptores, quienes no dan lugar a interpretaciones que se salgan del presente que muestra la imagen, siendo también una forma de existencia similar a la que tienen los atrapados en el círculo de fuego del infierno descritos por Dante. 
Una de las interpretaciones que menciona Gramsci acerca de cómo otros ven la figura de Cavalcante es su condición de ser un castigado en el círculo del infierno, no puede ver en el presente, siendo este tormento angustiante. ¿Serán entonces somos castigados en el círculo de fuego de la instantaneidad de la imagen del formato televisivo o de internet?

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